Sedigas reafirma la necesidad un marco regulatorio predecible y estable para mantener las inversiones, asegurar la competitividad española y afrontar con éxito la transición ecológica

Sedigas, la Asociación Española del Gas, ha presentado esta mañana el informe “La estabilidad del sistema gasista español: situación actual y perspectivas 2021-2026” elaborado por la firma de consultoría PwC, en la que se analiza el papel clave del gas para acelerar la transición ecológica y mejorar la calidad del aire dentro de un marco regulatorio estable.

Tal y como recoge dicho Informe, sin una regulación estable, la transición energética podría peligrar ya que el equilibrio del sector gasista estaría en juego así como su aportación para la consecución de los objetivos del PNIEC.
 
La inversión en la distribución del gas debe mantenerse para cumplir con los objetivos medioambientales y energéticos

La Unión Europea cuenta con el gas para alcanzar los objetivos medioambientales y energéticos tanto 2030 como a 2050, por lo que la inversión en distribución debe seguir manteniéndose para que el gas renovable alcance su máximo potencial y llegue a todos los puntos de uso. 

Alternativas como el gas renovable tienen unas necesidades de inversión que requerirán continuar atrayendo capital extranjero para desarrollarse. Por ello, se necesita un marco regulatorio estable que permita que el gas continúe siendo un sector tractor para la economía, que ha logrado 11.085 millones de euros de inversión material acumulada en los últimos 12 años. Este interés del capital extranjero se ha debido a las condiciones macro del sector, unidas a la estabilidad y predictibilidad regulatoria que ha caracterizado a España.

Así, el gas natural se ha convertido en una energía imprescindible en todos los sectores de nuestra economía. Respecto al uso doméstico, presenta un 31 por 100 de penetración en los hogares españoles, brindando calefacción, cocina y ACS. En cuanto al sector terciario, que supone un 28 por 100 de la demanda final, la extensiva conversión a gas ha permitido que sectores como el hotelero o el hostelero ganen competitividad. En la industria, el consumo de gas es mayoritariamente insustituible, no sólo por razones económicas sino técnicas, especialmente en aquellas industrias que cuentan con procesos que requieren altas aportaciones de calor como las industrias químicas, metalúrgica y de materiales, minería o construcción.

La actividad de distribución tiene un implícito riesgo comercial, donde la rentabilidad del negocio depende de la relación entre la penetración de clientes, la demanda y la inversión, además de evolucionar en el tiempo. Asimismo, las actividades de transporte y distribución, con plazos de recuperación de inversión superiores a los periodos regulatorios, están sujetas a riesgo de inflación, siendo el único país de la Unión Europea cuyos modelos retributivos no incorporan indexación a la inflación. Aún así, el modelo retributivo actual permite contener el coste al consumidor además de trasladar el riesgo de inversión al promotor, por lo que no serían necesarias nuevas políticas retributivas.
 
El sector del gas presenta un crecimiento constante que supone un apoyo imprescindible a la transición energética

El gas es un actor clave en la transición ecológica y descarbonización de la economía en todos los segmentos de demanda. Cabe destacar que en el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el gas mantiene un rol relevante de cara al próximo período regulatorio, hasta el 2025 a plena capacidad y más allá del 2030 a través del desarrollo del gas renovable. Así, de las cifras de este documento, se infiere un crecimiento implícito del uso doméstico, así como un mantenimiento del peso en el mix térmico de los sectores industrial y servicios. 

El sector del gas natural aporta un plan concreto que permitirá reducir las emisiones en los segmentos doméstico, comercial e industrial en más de 1,7 millones de toneladas de CO2. También supone la solución inmediata para el sector transporte, responsable del 25% de emisiones de CO2 y de la contaminación del aire en las ciudades (NOx, SOx, partículas), tanto en movilidad terrestre como marítima.

Sin embargo, con una nula o baja inversión en redes, el gas no podría llevar a cabo este importante rol, por lo que es esencial la estabilidad del sistema gasista español y el apoyo de los organismos encargados de la política energética. 31/07/2019

Portada edición 169 / 2021




    
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