El comunicado oficial afirma que el objetivo común es claro: "queremos gestionar con éxito la transformación de nuestra industria automovilística, cumplir con nuestros objetivos climáticos y asegurar que los coches del futuro se produzcan en Europa".
En este sentido, afirman que el rumbo se mantiene inalterable: "aspiramos a una reducción significativa de las emisiones de CO₂ al tiempo que reforzamos la capacidad de Europa para el desarrollo y la producción de la próxima generación de vehículos eléctricos". En la práctica, la «preferencia europea» implica que la transición hacia la movilidad limpia debe ir de la mano de la inversión, la innovación y la producción en Francia, Alemania y en toda Europa.
Con este fin, Francia y Alemania proponen un paquete integral que combina una ambiciosa estrategia europea de descarbonización con la flexibilidad regulatoria necesaria para adaptarse a las diversas condiciones del mercado y la apertura tecnológica. Asimismo, ofrece incentivos concretos para la inversión, la investigación y el desarrollo, la producción europea y cadenas de suministro resilientes.
Este enfoque equilibrado permite a la Unión Europea alcanzar sus objetivos climáticos al tiempo que refuerza la soberanía tecnológica, la base industrial y la competitividad internacional de su industria automovilística. 16/10/2026
Europa debe ser un continente que innova, invierte y produce, protegiendo el clima y garantizando el empleo. Este es el objetivo del compromiso suscrito y el principio rector de nuestro enfoque conjunto.
Francia y Alemania están decididas a aprovechar este impulso y trabajar con rapidez con sus socios europeos para alcanzar un acuerdo. "Tenemos la responsabilidad con nuestros empleados, nuestra industria y nuestros ciudadanos de garantizar que Europa desempeñe un papel de liderazgo en la transformación global de la industria automotriz. Nuestro objetivo es claro: una industria automotriz europea competitiva, innovadora y descarbonizada que produzca en Europa y cree los empleos del mañana".
Entre las principales medidas figuran la propuesta de reducir un 90 % las emisiones de CO₂ de los vehículos nuevos para 2035, frente al objetivo de reducción total vigente, y permitir un abanico más amplio de tecnologías de bajas emisiones. El acuerdo también apuesta por reforzar la preferencia europea (Made in Europe), mediante requisitos de contenido local para vehículos y componentes, así como por impulsar la fabricación en la UE de sistemas de propulsión eléctrica y componentes electrónicos estratégicos.
Asimismo, ambos países proponen incentivos para la inversión, la investigación, el desarrollo y la producción europea, con el objetivo de fortalecer las cadenas de suministro, preservar el empleo industrial y aumentar la soberanía tecnológica del continente. La iniciativa contempla también posibles condiciones de reciprocidad para extender la preferencia europea a determinados países asociados.
La visión de la industria europea de proveedores
Por su parte, la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (CLEPA) ha respaldado la posición conjunta franco-alemana sobre el paquete legislativo para el sector del automóvil y la Ley de Aceleración Industrial (Industrial Accelerator Act, IAA).
En su comunicado, la organización considera que el acuerdo constituye un compromiso importante que podría contribuir a superar el bloqueo político y demuestra que las preocupaciones de la industria han sido escuchadas.
No obstante, CLEPA ha señalado que todavía se necesita más tiempo para evaluar en profundidad la propuesta. Aunque valora positivamente los avances hacia una mayor apertura tecnológica en la revisión de los objetivos de CO₂, advierte de que una reducción de los requisitos de contenido europeo previstos en la IAA podría poner en riesgo al menos 150.000 empleos cualificados en la industria proveedora de automoción.
Matthias Zink, presidente de CLEPA y consejero delegado de Powertrain & Chassis de Schaeffler, ha subrayado la urgencia de avanzar en la definición del marco regulatorio. Según sus declaraciones, la industria necesita decisiones en un plazo breve que permitan garantizar una competencia internacional justa y establecer una trayectoria realista para reducir las emisiones del transporte.
La posición de CLEPA pone de relieve la importancia de que la transición climática vaya acompañada de condiciones que favorezcan la creación de valor en Europa. Para los proveedores de automoción, el resultado de las negociaciones deberá combinar la flexibilidad tecnológica con requisitos efectivos que impulsen la producción, la inversión y el mantenimiento del empleo industrial en la Unión Europea.
El acuerdo franco-alemán constituye, por tanto, un paso en las negociaciones sobre el futuro marco regulatorio del sector. Su alcance definitivo dependerá de las conversaciones con las instituciones y los demás Estados miembros de la UE, especialmente en lo relativo a los objetivos de emisiones y a los criterios de producción y contenido europeo. 16/10/2026